La propiedad cuenta con dos viviendas con un 75 % de la obra ya finalizada. Los tejados están en perfecto estado y se han respetado los elementos originales, logrando un equilibrio entre autenticidad y confort moderno. Rodeado de naturaleza y pegado al río, el pazo transmite calma y belleza, destacando su imponente muralla de piedra que abraza parte de la finca, junto con un hórreo con torre, una capilla y un torreón de esquina que refuerzan su carácter señorial. Un lugar ideal tanto para vivir con tranquilidad como para un proyecto de turismo rural con encanto, con todos los servicios cerca y excelente comunicación