La casa está pensada para vivirla fácil. En planta baja puedes hacer vida completa, con habitación, baño y una gran zona abierta y diáfana. Sin depender de escaleras. Sin complicaciones.
Arriba, dos habitaciones más, una de ellas con baño en suite, manteniendo ese equilibrio entre piedra, amplitud y comodidad.
Y fuera, lo que termina de darle valor: finca cerrada, verde alrededor y privacidad de verdad.
Estás en Ortigueira, a pocos minutos de Espasante y de la playa, pero con la sensación de estar completamente apartado.
Lo raro aquí no es encontrar una casa de piedra.
Lo raro es encontrarla rehabilitada, con terreno, cerca del mar y lista para entrar a vivir.