Aunque es pareada, conserva muy bien su discreción tanto por la entrada como por la forma en la que está ubicada. Además, ya tiene hechas dos de las mejoras más importantes: tejado cambiado y ventanas renovadas, junto con toda la reforma interior, por lo que es una vivienda que se puede disfrutar desde el primer momento.
En el interior destacan los espacios amplios y diáfanos, con muy poca compartimentación, lo que aporta mucha amplitud y sensación de casa abierta. Las vigas de madera vistas le dan ese punto de calidez y carácter que tanta gente busca en una casa de piedra.
Además, cuenta con una zona adicional que hoy puede utilizarse como almacén o que incluso permite ampliar la vivienda en el futuro con más zonas sociales o más habitaciones, aunque esa parte sí requeriría una reforma integral. Todo ello en una ubicación muy cómoda, en el valle, cerca del centro de Lourenzá, con servicios a mano y a solo 15 minutos de la playa.