Aquí lo difícil ya está hecho. Un hotel en funcionamiento, con nueve habitaciones, un apartamento independiente y certificación energética A, algo extraordinariamente poco habitual en un activo rural de estas características.
Pero su verdadero valor está en cómo se construyó. Geotermia, suelo radiante, aislamiento de corcho natural, maderas certificadas, carpintería de iroko, mármol Ibiza, recuperación del agua de lluvia y depuración biológica. No es sostenibilidad como argumento de venta. Es bioconstrucción real, ejecutada con materiales y calidades que hoy sería muy difícil replicar.
Y después está la ubicación. Sales de la finca y estás en el mar. Sin urbanizaciones. Sin edificios alrededor. Sin nada que rompa la privacidad.
No compras solo un hotel.
Compras un negocio en marcha.
Una construcción excepcional.
Eficiencia energética A.
Y una primera línea de costa que difícilmente volverá a aparecer.